Como viene siendo habitual desde hace cinco ediciones, el Santuario de Los Gitanos acogía este jueves 3 de abril su Exaltación a la Saeta “Memorial Manuel Mairena”. El acto que contó con nuestro hermano y Mayordomo 2º de la Hermandad, Carlos Berlanga, como exaltador volvió a poner la nota cultural y flamenca a esta cuaresma.

Una Exaltación que no sólo busca el mantener viva la Saeta, sino que rinde tributo a uno de sus máximos exponentes, Manuel Cruz García, más conocido como Manuel Mairena. Un cantaor de gran renombre de la saga de los Mairena, y hermano de nuestra Hermandad, denominado por muchos eruditos del flamenco como el “Rey de la Saeta”. Un palo que sin duda alguna dominaba a la perfección, y el cual, cada año, regalaba al Señor de la Salud y a la Virgen de las Angustias en puntos claves de su Estación de Penitencia.

Los protagonistas de esta edición han sido los saeteros Fernanda Peña, Antonio Ortega, Manuel Monje, Aroa Cala y José Valencia, completándose el elenco con la Orquesta de Pulso y Púa “Cordophonia”.

Para entrar en ambiente, la noche comenzaba a los sones de “La Madrugá” con esta forma tan original de sonar a través de las cuerdas de guitarras, contrabajo, bandurrias, laudes, laudón, laudín… que forman Cordophonia. Así se daba paso a la primera saeta interpretada por Fernanda Peña quien nos llevó a una Madrugá de Canela y Clavo rezando con su voz dulce y templá a la Virgen de las Angustias.

Tal y como dijo nuestro exaltador, con “La Verdad tatuada en la Voz”, tomaba el testigo Antonio Ortega, representando el cante mairenero y regalando una majestuosa saeta a la Reina de Los Gitanos.

Tras estas dos interpretaciones, Cordophonia interpretaba la “La Pasión” para dar paso a Manuel Monje. Ese niño jerezano que “canta con el alma de un hombre viejo”. La saeta más pura, gitana y cabal, de quejío y esencia jerezana inundó el Santuario de Los Gitanos de oles poniendo al público en pie tras escuchar de tan pura voz ese “Amarillo sale el sol”.

Con el regusto del cante cabal de Manuel Monje, Cordophonia nos deleitaba con “Pasan los Campanilleros” abriendo paso al último bloque de saetas de la noche. Y volvimos a sentir ese cante saetero de Cádiz, esta vez de la mano de Aroa Cala que desde lo más profundo de su ser se entregó el cuerpo y alma al Señor de la Salud, aquel que como decía su saeta “carga con la cruz más gitana desde la cava hasta los cielos”.

Para cerrar el cante, la esencia gitana y flamenca de Lebrija se hacía presente en nuestro Santuario con la magistral saeta de José Valencia que con su cante jondo nos llevó a esa Madrugá del Viernes Santo donde “gitanos son tus quebrantos” y “gitanas tus duquelas”.

Y del todo llegamos de nuevo a la calma cerrando este Vº Memorial Manuel Mairena a los sones de “Corpus Christi” por Cordophonia.

GALERÍA

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies